Arrancamos el año hablando de algo que siempre nos emociona cada vez que salimos al mar: la profunda conexión entre los cetáceos y sus familias.

La ciencia lo ha confirmado: delfines y calderones no solo viven en grupo, también sienten, cooperan y se cuidan entre ellos de maneras que nos resultan asombrosamente familiares.

Calderones Tenerife

En el caso de los calderones, que habitan de forma permanente en las aguas de Tenerife, las madres y sus crías permanecen juntas durante años. Las hembras adultas forman redes de apoyo que duran toda la vida, compartiendo la responsabilidad de criar a las crías, mientras que los machos, cuando alcanzan la madurez sexual, comienzan a viajar por la Macaronesia (conjunto de archipiélagos atlánticos que incluye Canarias, Madeira, Azores y Cabo Verde) en busca de hembras receptivas, aunque suelen mantener fuertes vínculos con su familia original incluso después de independizarse.

Delfines mulares

Los delfines mulares, también residentes en estas aguas, son conocidos por su inteligencia y la complejidad de su vida social. Se comunican mediante un amplio repertorio de sonidos, cooperan para cazar y muestran comportamientos asociados a la empatía: ayudan a individuos heridos, protegen a las crías del grupo e incluso se acercan a otros animales marinos con curiosidad o aparente cuidado.

Observarlos en libertad, sin prisas y sin interferencias, es un recordatorio de cómo la naturaleza organiza la vida en comunidad.

Cetáceos Canarias

En cada excursión, estos encuentros nos recuerdan algo esencial: las emociones no son solo humanas, sino parte de un lenguaje universal que compartimos con muchas otras especies del planeta. En Whale Watch Tenerife nos sentimos increíblemente afortunados de presenciarlo cada día.

Y si este año buscas una forma auténtica de conectar con la naturaleza, el océano te está esperando.

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Delfines Tenerife Canarias